
Acalasia
La acalasia es un trastorno del esófago que afecta la capacidad del músculo esofágico para empujar los alimentos hacia el estómago y la capacidad del esfínter esofágico inferior para relajarse. En otras palabras, la acalasia interfiere con la capacidad del esófago para mover el alimento hacia el estómago. Es una enfermedad poco común, pero con síntomas significativos y potencialmente debilitantes.
Aunque la causa exacta de la acalasia es desconocida, se cree que está relacionada con la degeneración de los nervios del esófago. Esta degeneración podría ser resultado de factores genéticos, inflamatorios o infecciosos. No se considera una enfermedad autoinmune, aunque algunos estudios sugieren una relación potencial con procesos autoinmunitarios.
Los síntomas pueden variar en gravedad, pero generalmente incluyen:

Disfagia (dificultad para tragar).
Sensación de alimento atascado en el pecho.
Dolor o molestia en el pecho.
Regurgitación de alimentos o líquidos, especialmente al acostarse.
Pérdida de peso no intencionada.
Tos o asfixia, especialmente al acostarse.
Si se experimentan síntomas consistentes con acalasia, es esencial buscar atención médica para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.
Aunque no tiene cura, las opciones de tratamiento disponibles pueden mejorar sustancialmente los síntomas y permitir que los pacientes lleven una vida más normal. Algunos de ellos son:
Dilatación con balón: Se introduce un balón en el esófago y se infla para ensanchar el esfínter esofágico inferior.
Cirugía (miotomía de Heller): Se realiza una incisión en el músculo del esfínter esofágico inferior para permitir que los alimentos pasen con más facilidad al estómago.
Inyección de toxina botulínica: Se inyecta en el esfínter esofágico inferior para relajarlo, aunque este tratamiento ofrece alivio temporal.
No se puede prevenir con medidas específicas, ya que su causa exacta aún no se comprende completamente y parece estar relacionada con factores genéticos y posiblemente autoinmunitarios. Sin embargo, hay algunas pautas generales y consejos de estilo de vida que pueden contribuir a mantener un sistema gastrointestinal saludable, como mantener una dieta equilibrada, reducir el estrés, evitar el alcohol y alimentos picantes, además de evitar el consumo del tabaco.
